Hay gente buena, de las que ayudan a los animales de corazón.

Ainhoa siempre está dispuesta a ayudar a todos los gatitos que pueda, ella no puede darles un hogar, tiene a su gato Noah con muchos problemas de piel y de estómago y cualquier pequeño estrés puede hacerle enfermar mucho, no se puede arriesgar a meter gatitos nuevos en casa y eso le da mucha pena… Pero siempre colabora con las asociaciones, ya sea amadrinando a los gatos con más problemas o colaborando con las facturas veterinarias, donando todo lo que puede para ayudarles en casos especiales, difundiendo sus casos, etc.

Ainhoa es madrina de nuestra gatita diabética Gordi y de nuestros abuelitos Nito y Jerry y también fue madrina de nuestro Kuma antes de ser adoptado.

Cuando nos pidió ayuda con un abuelito que veía debajo de su casa, no dudamos en ofrecérsela.

Veréis hacía tiempo que veía a Héctor Puskas, aparecía de manera intermitente, se le veía viejo y enfermo… En esa zona había otros dos gatitos más, Zizou y un peque que no llegaba a los dos meses. Desconocían de donde había salido el peque, teniendo en cuenta que no había ninguna hembra allí. Pero Zizou se hizo cargo de él, le cuidaba y le ayudaba a resguardarse y encontrar comida.

Ainhoa quería ayudar al bebé y a los dos adultos, le daban muchísima pena malviviendo bajo los coches.

El peque fue sencillo, con la ayuda de otra vecina que les alimentaba, lograron cogerlo a mano y esa vecina se lo quedó, ella también quiere adoptar a Zizou, que responde a su llamada y a veces la deja acariciarle un poquito, es cuestión de capturarlo, se resiste pero lo lograremos y se irá a su nuevo hogar.

Capturamos a Héctor Puskas enseguida, tenía mucha hambre y calló en la jaula trampa muy rápido.

 

 

Lo castramos y le testamos, por desgracia dio positivo a inmunodeficiencia felina. Es un gato muy anciano, no le quedan casi dientes y la infección provocada por los ácaros en sus oídos, hizo que una de sus orejitas quedase caída.

Por lo demás está sano, pero no nos parece viable devolver un gato tan viejo y con inmunodeficiencia a la calle, no le quedaría mucho de vida.

Héctor Puskas es feral, en el refugio no se adapta, pasa el día escondido y tampoco se adaptará a un piso… La única opción de darle la vida que merece es la libertad controlada o semilibertad. Hemos encontrado para él una casita con terreno ideal. Rubén es otra de esas personas que aman a los animales y les ayudan de corazón. Al contrario que Ainhoa, él no puede colaborar económicamente, pero si tiene sitio para gatos con carácter especial en su hogar.

 

 

Nos adoptó a gatos ferales, Tom (adulto al que necesitábamos reubicar) y Tayson (un abuelito al que tuvimos que amputarle una de sus patas delanteras por un tumor) y a dos gatos que, a pesar de criarse con humanos desde pequeños, tenían problemas de agresividad hacia sus familias, Godofredo y Simone. También dos gallinas que nos encontramos corriendo por la carretera. Además, tenía ya sus propios animales.

 

 

 

En cuanto se recuperó del todo, Héctor fue a vivir a ese pequeño paraíso que Rubén también quiso darle a él, donde podrá disfrutar en libertad lo que le quede de vida y de la compañía del resto de animales, pero bajo el control de Rubén, que le atenderá en caso de enfermar. Tuvo que pasar un tiempo en una jaula de adaptación para asegurarnos de que no se marchaba de la zona y los demás le aceptaban, pero por fin vuelve a ser feliz. ¡Vivir en un terrenito con hierba y refugio es muchísimo mejor que sobrevivir bajo los coches! Nunca más volverá a faltarle de nada.