La cogimos como parte de nuestro proyecto CES para castrarla junto a otros dos gatos. Pero Sina respiraba muy mal. Tenía neumonía y se quedó ingresada.

Según nos contó la mujer que alimenta la colonia, hacía tiempo que la abandonaron allí.

El abandono y la calle le pasaron una factura demasiado alta.

 

 

Es positiva a inmunodeficiencia, por lo que no tenía una «simple» neumonía, era una neumonía «brutal». Si para cualquier gato implica un gran riesgo, para ella, cuyas defensas son nulas, era una batalla muy difícil de ganar. Su estado era tan grave que no pensamos que podría sobrevivir.

Además, también estaba plagada de parásitos intestinales, pulmonares y embarazada (aunque estaba tan esquelética que ni se lo habíamos notado).

Nuestra preciosa tricolor víctima del abandono, se debatió entre la vida y la muerte, con oxígeno y dentro de una incubadora. Tanto sus veterinarios como nosotros, decidimos apostar por ella y luchar a su lado. Ellos vieron una mínima posibilidad y nos aferrarnos a ella con uñas y dientes.

 

 

Respecto a su embarazo… La medicación que tenía que tomar podía causar daños en los bebés, pero Sina no estaba lo suficientemente fuerte para aguantar una ovario-histerectomía… Tampoco para aguantar un parto…

A la semana hubo que realizarle una cesárea de urgencia, tristemente el bebé nació muerto.

 

 

Durante todo este proceso, ella estuvo acogida por una familia maravillosa, lo pasaron tan mal que quisieron darle a Sina un hogar para siempre. Aunque le cambiaron el nombre por el de Xena, un nombre más acorde a ella, que ha dejado claro que es una princesa guerrera.

¡¡Y no solo eso!! Adoptaron también una gatita bebé para que Xena, que estaba un poco triste, pudiese ser mamá. La pobre se durmió estando de parto y al despertar no encontraba a su bebé.

La reacción de Xena fue preciosa, necesitaba un bebé y lo encontró. No tardó ni un segundo en decidir que era suya, la cogió y se la llevó a la camita en la boca, para dejarla bien limpita.

 

 

Sus pulmones han quedado seriamente dañados y su vida va a ser muy corta, tendrá que tomar medicación todo el tiempo que le quede.

De momento, contra todo pronóstico, hemos logrado regalarle algo más de un año de vida.

Su estado empeora y pronto habrá que tomar una dura decisión.

 

 

Pero la apuesta fue fuerte y logramos que esta gatita abandonada no se marchase sola en la fría calle. Logramos regalarle más de un año de amor y felicidad junto a la mejor de las familias, cada día vivido es un regalo para ella y para todos los que tienen el honor de conocerla.