Sally apareció sola, pidiendo comida y cariño en el merendero de un monte.

Todo apuntaba a que alguien la había dejado allí… ¿Tal vez se cansaron de ella?

¿O tal vez se enteraron de que era positiva a inmunodeficiencia felina y decidieron abandonarla?

 

 

Por suerte una estupenda pareja la conoció en nuestro refugio y se enamoraron de ella.

 

 

Ahora Sally tiene la familia que siempre mereció. Y sus papis adoptivos disfrutan de su cariño y compañía, a ellos que tenga FIV les es totalmente indiferente… La quieren tal y como es.