A Maddi la recogimos con mucho catarro y muy delgada de la calle. Le costó mucho curase y además, a pesar de rondar los dos años de edad, era una gata muy pequeñita de tamaño, se la veía frágil y enfermiza.

Dio positivo a inmunodeficiencia felina, seguramente enfermó a una edad temprana y por eso su crecimiento se vio afectado.

Encontró una casa de acogida, donde humanos y perrunos se enamoraron de ella y no quisieron dejarla marchar.

¡¡¡¡Su mami de acogida pasó a ser su mami adoptiva!!!!

Por fin la familia está completa y Maddi es una gatita sana y feliz.