Cuando cogimos a Ikatz para castrarla junto a otros dos gatos de su colonia que dieron positivo a inmunodeficiencia felina, decidimos hacerle el test a ella también, a pesar de que parecía tener un buen estado de salud. Y efectivamente, era positiva a FIV.

Era una gata algo reservada pero muy buena y sabíamos que devolverla a la calle era prácticamente una condena a muerte, nos la quedamos y pedimos acogida o adopción para ella.

Mucha gente se interesó, tenía un color humo muy especial, es una pasada de bonita… pero eso de la inmunodeficiencia… Eso ya no les gustaba tanto y uno a uno fueron retirando su propuesta de adopción.

Entonces Alice la conoció y se la llevó en acogida, ella adoptó a Eli hacía un tiempo, otra gata positiva a FIV y quiso darle la oportunidad también a Ikatz.

Se adapto tan bien y rápido a ella y su hermana gatuna, que ya no quiso que saliese de su casa nunca.

Ahora Alice vive la vida en positivo junto a sus dos preciosas y perfectas niñas, para las que jamás ha tenido pegas ni reparos en que formen parte de su vida, por un simple resultado en un test.

Los gatos como ellas, pueden y merecen tener una vida larga, digna y feliz.

Son los que más necesitan un hogar y los que por desgracia, menos oportunidades tienen de encontrarlo.

Alice lo sabía a pesar de que todos le decían que adoptarlas era un error. Y no ha hecho más que romper mitos sobre la enfermedad con todo el mundo desde que comparte su vida con ellas.