La historia de Eli no empezó siendo alegre.

Una mujer embarazada nos llamó pidiendo ayuda, en su jardín había una gata con mal aspecto, el ojo reventado y 2 crías lactantes ya muertas desde hacía unos días, de las que no se separaba… Las limpiaba y cuidaba, ni siquiera se movía para comer. Debido a su estado, ver a Eli le partía el corazón.

Llegamos a la zona y al vernos, ella escapó. Nos llevamos los bebés que habían empezado a descomponerse… Pero Eli se quedó en la zona, parecía buscarlos.

Pasamos 3 días tras ella hasta que conseguimos atrapar a esta preciosidad de gatita con el cuerpo y el corazón destrozados.

Con un terrible dolor en su ojo, desnutrida y deshidratada al extremo, no pudo hacer nada más que ver morir a sus bebés, porque debido a su estado, era incapaz de producir leche suficiente para alimentarles.

Quedó ingresada recibiendo fluidos y vitaminas y cuando estuvo lo suficientemente fuerte, le extirparon el ojo.

Fue una triste coincidencia que el día que logramos rescatarla fuese el día de la madre, un día dedicado a todas las madres, a las que son, a las que serán y a las que como Eli, fueron…

 

 

Eli resultó ser un amor de gatita, mucha gente se ofreció a acogerla o adoptarla tras conocer su historia, puertas que se le cerraron cuando un maldito test dijo que era positiva a inmunodeficiencia.

Pasó meses sola en un piso vacío donde pasábamos tres veces al día a estar con ella, la colmábamos de mimos y de amor.

 

 

Primero curamos su cuerpo, dejó de sentir dolor y comenzó a coger peso. Con tiempo y paciencia conseguimos también curar su corazón.

Fue una satisfacción ver como su mirada triste un día se volvió alegre y curiosa.

 

 

 

Una vez recuperada y lista para adopción pedimos un ángel para ella. Alguien que le diese la vida que merecía y se había ganado a pulso. Eli había cubierto el cupo de sufrimiento y ahora solo queríamos ver felicidad en su futuro.

Alice se cruzó en el camino y decidió compartir su hogar y su vida con Eli, a ella la inmunodeficiencia le traía sin cuidado.

Ambas se adaptaron estupendamente la una a la otra. Eli es un ser especial que ha logrado la felicidad junto a alguien tan especial como ella.

 

Además con el tiempo Alice quiso aumentar la familia dándole un hogar a Ikatz, también positiva a inmunodeficiencia felina.