Y entonces, llegó ella (Bebés y gatos: y ¿qué vas a hacer con los gatos? II)

Y llegó el gran día. Por fin en mis brazos. La felicidad desbordaba por todas partes y solo estaba deseando llegar a casa con mi bebé.

Como no fueron suficientes las preguntas estúpidas que se me hicieron estando embarazada respecto a mis gatos, la cosa continuó cuando la niña estaba a punto de nacer y una vez nació.

– Y ¿qué vais a hacer? ¿No le van a arañar?

– ¿Y si se le suben encima?

– Se van a poner celosos ya verás…

– Váis a tener que tener mucho cuidado con los gatos, son muy celosos

– Y ¿si no aceptan a la niña?

…….

Yo, ilusionada porque por fin mis gatos y mi hija se iban a conocer, iban a empezar su convivencia, íbamos a estar todos juntos,… Y los demás , como siempre, intentando hacerte dudar, y rompiendo ilusiones.

Llegué a mi casa con mi bebé, y el recibimiento de mis gatos, he de decir , que no fue el que me esperaba.

Los gatos, al igual que nosotros, se tenían que ir gradualmente adaptando a la niña, y a la nueva situación. ¡Esto no quiere decir que intentaran matarla!

Fue un recibimiento cordial, la olieron, la rodearon, y fueron poco a poco según pasaron los días habituándose a ella.  A su olor, sus movimientos y sus ruidos. Todo era nuevo para ellos. Con paciencia y amor hoy somos una familia super feliz.

Para muestra un botón. Mi gato duerme con ella.

Os dejamos unos consejos de adaptación a la llegada del bebé.

– Antes de la llegada del bebé, los gatos deberían ir familiarizándose con sus cositas. Cuna, carrito, habitación… Los gatos son animales muy rutinarios, y cualquier cambio de mobiliario les puede afectar, por lo que mejor hacerlo gradualmente.

– Se puede ir usando la colonia la colonia del bebé, y el detergente con el que se lavará la ropa. Los gatos también son un poco maniáticos con los olores por lo que este punto es importante.

– Mientras estamos ingresadas en el hospital, nuestra pareja puede llevar a casa la ropa del bebé ya impregnada con su olor.

– Cuándo llegue el bebé, no desatender las necesidades de nuestro gato y mantener todas sus rutinas. Proporcionarle las mismas atenciones que siempre.

Paciencia y tiempo. Habrá gatos que les cueste más que a otros adaptarse a la nueva situación. Si después de unos días, semanas, no ves resultados positivos, le ves al gato diferente, estresado, etc, no te preocupes, consulta con un especialista.

Pero no abandones a tu gato, ver crecer a tu bebé con él es una experiencia increíble.

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