A Apolo lo sacaron sucio, cansado y con un fuerte catarro del motor de un coche.

 

 

Por su tamaño parecía una cría de 5 meses, pero sorprendentemente, el veterinario nos dijo que su edad aproximada era de 1 añito.

Dio positivo en inmunodeficiencia felina. Tuvo mucha suerte de seguir vivo, en la calle es difícil sobrevivir con esa enfermedad y más, siendo un gato tan pequeñito de tamaño.

 

Es muy muy bueno, cariñoso y confiado.

 

 

 

Por suerte, apareció una familia a la que no le importaba que fuese positivo. Ahora vive la gran vida y es muy feliz.